La política de estiércol para 2026 introduce cambios relevantes en el sector agrícola. Los nuevos límites sobre el uso de nutrientes y las normas más estrictas en materia de gestión y aplicación obligan a revisar los métodos de trabajo actuales. Las empresas deberán ajustar su operativa para cumplir con la normativa vigente.
Además de los cambios prácticos, el componente jurídico adquiere mayor relevancia. Las obligaciones administrativas, el registro de los flujos de estiércol y la trazabilidad de los datos son esenciales para demostrar el cumplimiento. Una administración incompleta o incorrecta puede dar lugar a sanciones, incluso si la actividad es en gran parte adecuada.
Por ello, es fundamental anticiparse a los cambios normativos. Adaptar los procesos internos y contar con asesoramiento jurídico permite reducir riesgos y afrontar inspecciones con mayor seguridad, garantizando una actividad más estable.
Fuente: Rijksoverheid – Mestbeleid 2026
